Como este plato típico, estos días en Madrid han sido muy completos, aunque faltaron algunos ingredientes. He estado en el museo del Prado con mi amiga de toda la vida; he paseado con una coja de lo más apañá; he estado de juerga y de repente volví a sentir que estaba en México; participé en una fiesta de despedida en la sierra, rodeada de nieve; anduve entre los puestos del Rastro y entre cañas volví a decir hasta luego.
Y aunque nos pongamos tristes al despedirnos, es buena señal, ya que significa que nos hemos vuelto a ver, que hemos vuelto a compartir momentos inolvidables. Así que espero volver a despediros pronto.

Y al llegar a casa, a parte del frío, el viento y la lluvia, me esperaba mi madre, diciéndome que no había dado casi señales de vida. Simplemente me reí, aunque me entraron ganas de responderle... “y no estaba muerta, nono, estaba tomando cañas, lerelere...”
0 comentarios:
Publicar un comentario